Nueces pecán en Uruguay: una producción que va en aumento

con el objetivo de exportar

Nueces pecán en Uruguay: una producción que va en aumento con el objetivo de exportar

En nuestro país se produce nuez pecán y no es algo que la gente sepa. Se piensa que viene de otro lado. Existen cerca de 50 cultivadores nucleados en la Asociación de Productores de Pecán del Uruguay, que están ubicados en varios puntos del país. Para conocer más sobre este producto, que además tiene propiedades nutricionales muy saludables, Somos Uruguay Revista dialogó con el presidente de esta asociación, Juan Patricio Enright, y con su tesorero, Álvaro Sánchez

Un poco de historia
La producción de nuez pecán en Uruguay comenzó en la década del sesenta, siendo Robin Henderson el pionero. Él tuvo la primera plantación importante y comercial, pero hasta el año 2000 el número era relativamente bajo. Recién a partir del nuevo milenio esto empezó a cobrar más fuerza, con más productores que dieron crecimiento a la actividad. Según explica Juan Patricio Enright, presidente de la Asociación de Productores de Pecán del Uruguay (APPU): “Se ve un crecimiento muy fuerte en los últimos años a nivel de nuevas plantaciones. Yo arranqué en el 2007 y había pocas hectáreas plantadas, serían alrededor de 200”.
La nuez pecán es oriunda de América del Norte, de las costas del río Misisipi. Estados Unidos es el primer productor del mundo y México el segundo. Su crecimiento se da en los climas templados, latitud norte entre los 25 y 35 grados, y lo mismo respecto del hemisferio sur. Existen cultivos en la Mesopotamia argentina, Sudáfrica y Australia.
Las nueces pecán tienen muchas propiedades beneficiosas para la salud: son ricas en Omega 9, tienen un contenido de aceite alto-oleico muy superior a la nuez de Castilla, en el orden de un 70 % contra un 50 %; son recomendables para prevenir enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la trombosis o los problemas circulatorios, entre otros beneficios.
Para Enright, es “un superalimento que a futuro, con las tendencias que hay en el mundo, donde cada vez más personas buscan alimentos más saludables y nutritivos, tiene una proyección más que interesante”.

La Asociación
En cuanto a su repercusión en Uruguay, es un producto que la gente en general no conoce. La nuez más conocida, por un tema cultural, de inmigrantes, es la de Castilla o europea, que hoy se importa desde Chile. El tema de la difusión fue uno de los puntos que llevó a los productores a unirse en una asociación hace ya dos años y medio. Había que dar a conocer las bondades de la pecán. Hace poco, en la última Expo Prado, y con el apoyo de la Intendencia de Canelones, se realizaron degustaciones con gran éxito.
El tesorero de la APPU, Álvaro Sánchez, explicó que en el pasado había pocas hectáreas plantadas, poca difusión y, sobre todo, poca unión. “Lo que generó la formación de la Asociación es el conocimiento cada vez más amplio que tenemos ahora de dónde están los productores, cómo surgen las plantaciones más antiguas y cómo están surgiendo las nuevas. Es sumamente importante la mejora en la planificación y la genética a utilizar en un emprendimiento de este tipo”.

El proceso
En Uruguay solo existía un vivero, hasta que en el 2013 se habilitó la posibilidad de importar plantas desde Argentina, donde las variedades ya están certificadas: se conoce el origen, las cualidades y los problemas de cada uno de los plantines. Ahora están apareciendo viveros nuevos, que están manejando genética en conjunto con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), que es uno de los organismos impulsores del cultivo de pecán en el país.
En cuanto al cultivo en sí, se debe realizar lo que se llama un huerto ordenado. Hay que plantar los árboles con una distancia correcta entre ellos, de 10 a 12 metros, porque el pecán necesita mucha luz, y las copas de los árboles a medida que crecen van tomando volumen, y una no puede tapar a la otra. Si no hay luz, no hay fruto.
Todo el proceso lleva su tiempo, como aseguró Enright: “En general, a los siete años el árbol empieza a dar frutos, pero desde el punto de vista de una plantación comercial, es a partir del décimo año que comienza realmente el proyecto. Es una cosecha por año, entre abril y junio, dependiendo de las variedades y de las horas de frío y calor que hubo durante el año”. Sánchez también destacó la importancia de los cuidados que requiere el árbol durante esos años. “Había gente que pensaba que plantando el arbolito y volviendo a los seis o siete años tenía el árbol grande con frutos, pero no es así. Si no se está atrás de cada paso que implica el desarrollo del árbol, se destruye la plantación. Lo importante para el árbol de pecán es que reciba mucha agua; y en cuanto a los factores climáticos, necesita también entre 600 y 800 horas de frío anuales. Y acá tenemos eso”.

Las motivaciones
Cultivar nueces pecán no es fácil, lleva tiempo y dedicación, pero la motivación principal de quienes la producen es que se trata de una actividad intensiva, que se puede desarrollar en un espacio limitado y de la que se puede obtener rentabilidad.
Para Enright el pecán se presenta como una alternativa intensiva interesante: “En pocas hectáreas se puede tener algo que el día de mañana sea un negocio más o menos razonable. Yo, por ejemplo, tengo 1.000 árboles plantados en 15 hectáreas, que — cuando uno se proyecta— pueden ser un negocio interesante”. En el caso de Sánchez, tesorero de la asociación, también aparecen otras motivaciones. “Hay mucho de romanticismo y el deseo de hacer algo con la tierra desde hace muchos años. No tenés la posibilidad de tener 1.000 hectáreas para una explotación extensiva, pero buscás tener rentabilidad, y que toda la inversión retorne. En nuestro caso fue una conjunción de cosas. Somos siete socios, y uno de ellos tenía un árbol de pecán de 90 años en su predio, que había traído su abuelo, y le gustaba. A mí particularmente también. En otra oportunidad fui a conocer un bosque de pecán, y es muy bonito. Pero quisimos hacer las cosas bien, nos asesoramos, fuimos a un curso del INIA. Entonces ahí conocimos otros productores y vimos que había todo un movimiento, y planificamos y llevamos adelante este proyecto en el que plantamos 60 hectáreas”.

La comercialización
En lo que tiene que ver con la comercialización del producto, Enright mencionó que antes había pocos productores, que en general ya habían desarrollado todas las etapas del proceso comercial, como es el caso de Henderson: “Estaba totalmente integrado, tenía su producción que él mismo vendía en su propio supermercado. Después Jorge Costa lo que hizo fue producir y vender a varios clientes grandes. Con lo cual hay una oferta concentrada en muy pocos productores con buenos precios. Hoy esa situación ha cambiado, porque ahora existen muchos más productores y la proyección es que va a haber un crecimiento en la oferta muy grande. Entonces a partir de eso es que estamos trabajando; al margen de la discusión para agrandar el mercado local, entendemos que es fundamental el tema de la exportación. Por eso es que estamos trabajando con el proyecto Canelones Exporta a nivel de la Asociación”.
Sánchez, en el mismo sentido, asegura que uno de los principales cometidos de la Asociación es el tema de la exportación, “viendo que es algo que une a los productores. A veces al hablar de mercado interno se genera algo de ruido, entonces hay que buscar siempre lo que une”.

La importancia de exportar
En este rubro hubo pocas experiencias de exportación y fueron casos aislados, puntuales. Nunca hubo nada a nivel asociativo aún. Enright afirma que “la exportación es fundamental para darle viabilidad a la actividad en el futuro. Nosotros habíamos realizado el cálculo de que por año se cosechan unas 200 toneladas a base de las plantaciones que ya están productivas. El tema es que hay mucha plantación joven que cuando entre en producción va a ser impresionante. El potencial es enorme. Entonces, nosotros lo que proyectamos es que se calculan dos toneladas por hectárea, y al día de hoy con las que se plantaron este año hay unas 750 hectáreas; hablamos de 1.500 toneladas que eventualmente se podrían tener en Uruguay. Con esta proyección el mercado interno va a estar no solo cubierto, sino superado”.

“Para tener una idea del mercado potencial, lo que hacemos es tomar el producto alternativo número uno, que es la nuez europea, que casi no se produce acá —viene en su mayoría importada de Chile—, y ahí calculamos que se importan unas 500 toneladas al año. Eso te da el marco de tu mercado local potencial. Pero también hay un tema cultural: por más que uno trabaje mucho en difusión, el uruguayo no se va a ir a sentar a la rambla a tomar mate y comer nueces. Eso te da la pauta de cuál es tu mercado potencial. A partir de allí nosotros proyectamos que tenemos que exportar sí o sí para viabilizar la actividad a futuro.”

A todo esto, hay que agregar que el consumo de frutos secos viene incrementándose en el mundo a una tasa de un 10 % anual. “Cada año el mundo demanda más frutos secos en general, y nuez pecán en particular”, acota Sánchez.
Para poder llegar a exportar, la Asociación necesita recorrer varios pasos. “Si nosotros queremos que esto sea algo sistemático, que todos los años podamos exportar, existen varios pasos que sí o sí tenemos que dar. Entre ellos está obtener la autorización de la Dirección General de Servicios Agrícolas; el desarrollo de mercados en el mundo, o sea, tener compradores; pero también hay que unificar la calidad de los distintos productores para cumplir con los requerimientos de los diferentes compradores; y para eso entendemos que se necesita un centro de servicios en el que se pueda acopiar y clasificar la nuez para exportar, cumpliendo con los estándares de calidad”, explicó Enright.

Este año la Asociación de Productores de Pecán del Uruguay se sumó al proyecto Canelones Exporta, impulsado por Somos Uruguay Educa, con el apoyo de la Comuna Canaria y el financiamiento del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, cuyo objetivo es precisamente apoyar a las empresas o asociaciones productivas en la consolidación de cadenas con potencial exportador, y fortalecer esas capacidades.
Sánchez siente que las expectativas con Canelones Exporta son grandes, “porque se necesita una guía para ‘perforar’ mercados. Es muy difícil exportar cuando no tenés experiencia, por lo que es fundamental ir de la mano con gente que te puede apoyar”.

Emprendimientos con valor agregado
Tanto Juan Patricio Enright como Álvaro Sánchez están recorriendo el camino de darle valor agregado a la nuez pecán con sus respectivos emprendimientos.
En el caso de Enright, su empresa ya lleva un año en el mercado y sigue creciendo. En estos momentos logró ingresar a las grandes superficies: “Lo que hago son seis sabores distintos en presentaciones de dos tamaños. Tenemos desde un mix con pecán, almendras y pasas; nueces tostadas; caramelizadas; cinco especias sin sodio; unas con hilos de chocolate belga, y el medallón de chocolate con la nuez arriba. Allí la idea fue darle valor agregado a la producción que ya tenía. Entonces con dos socios armamos esta empresa y salimos al mercado con la vocación de poder exportar, el día de mañana, de la mano de Canelones Exporta”.

En el caso de Sánchez, hace unos meses se reunió con autoridades de una multinacional con presencia en Uruguay y les ofreció la posibilidad de hacer leche de pecán. “Les pareció muy interesante la idea. Cada vez hay más gente intolerante a la lactosa, se empezó a ver cada vez más la presencia de leche de almendras, por ejemplo, y hay una tendencia cultural hacia el mayor consumo de vegetales. Esta multinacional ya tiene plantas en el mundo que se dedican al desarrollo de leches vegetales. Pidieron avanzar más en el proyecto, e hicimos uno más detallado que presentamos ante la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, que está en proceso de ser aprobado. Lo importante de esto son dos cosas: una es que vamos a aprender mucho más sobre la nuez, porque se van a hacer pruebas de laboratorio, análisis, etcétera. La otra es que podemos encontrar una salida interesante para un buen volumen de nuez uruguaya si esto se concreta”.